Nada

Saturday, September 10, 2005

A los ganados y las mieses / Leopoldo Lugones

Humedades profundas de la chacra
que apiñan abundancia en la macolla,
y a la noche florecen de luciérnagas,
y en sombrío frecor asean la hoja;
y dan porfiado vicio al yuyo loco
con que en profundidad fértil y sorda,
como lengua de buey la azada mezcla
sus bocados de gleba cuando aporcan.
El esparcido zapallar del cerco
en su aspereza germinal malogra,
al empeñoso arrastre de las guías,
el asalto de ortigas y achicorias.
Con una lenta y clara luz de yema,
las grandes flores desde abajo asoman,
y el rústico plantío así adornado
tiéndese al sol cual campesina colcha,
que al paso del labriego desordena
con extensas roturas de agua honda.

Allá, a la vera del maizal, lanzado
en finas alabardas lo que enflora,
se ve en el algarrobo que cobija
a hombres y bueyes cuando el suelo aprontan,
el nido de industriosos carpinteros
que cala el palo con su negra boca.

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