Nada

Saturday, July 23, 2005

En el teocalli de Cholula / José María de Heredia y Heredia

¡Cuánto es bella la tierra que habitaban
los aztecas valientes! En su seno.
En una estrecha zona concentrados
con asombra se ven todos los climas
que hay desde el polo al Ecuador. sus llanos
cubren a par de las doradas mieses
las cañas deliciosas. El naranjo
y la piña y el plátano sonante,
hijos del suelo equinoccial, se mezclan
a la frondosa vida, al pino agreste,
y de Minerva al árbol majestuoso.
Nieve eternal corona de cabezas
de Ixtlaccíhuatl, purísimo, Orizaba
y Popocatépetl; sin que el invierno
toque jamás con destructora mano
los campos fertilísimos, do ledo
los mira el indio en púrpura ligera
y oro teñirse, reflejando el brillo
del sol en Occidente, que sereno
en hielo eterno y perennal verdura
a torrentes vertió su luz dorada,
y vio a Naturaleza conmovida
con su dulce calor hervir en vida.

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