Nada

Sunday, May 01, 2005

La muchacha / Eliseo Diego

Mirar a una muchacha refresca,
como el olor de una rosa la tiniebla
pasadamente infinita del aliento.
Mirarla es como mirar un apalma,
esbelta madre joven
y bendición criolla de las noches diáfanas.
Crecida en sobra de las vegas,
la muchachita vegetal, con la toca
de serenísimo hilo, por el aire
conocedor del Domingo mencionada.
Mientras la iglesia en imagen te aquieta,
dulce aroma del tiempo, hija del hombre,
mirarte es un orgullo melancólico.

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