Elogio de la belleza / Osvaldo Navarro
La belleza fue siempre una mujer callada
que se llamaba Helena y que inventó aquel griego,
poeta el pobre hombre y por lo tanto ciego,
que en la piedra del alma nos la dejó tallada.
La belleza fue siempre una mujer irónica
que se llamó Gioconda y que inventó un pintor,
lúcido el pobre loco, por lo tanto inventor
de una verdad que nunca fue apacible y armónica.
La belleza fue siempre una verdad en juego,
un amor prohibido, las manos en el fuego,
la mentira piadosa más dicha y más negada.
La belleza fue siempre luchar contra el dolor
y una sed permanente que no calma el amor.
La belleza fue siempre una mujer soñada.
que se llamaba Helena y que inventó aquel griego,
poeta el pobre hombre y por lo tanto ciego,
que en la piedra del alma nos la dejó tallada.
La belleza fue siempre una mujer irónica
que se llamó Gioconda y que inventó un pintor,
lúcido el pobre loco, por lo tanto inventor
de una verdad que nunca fue apacible y armónica.
La belleza fue siempre una verdad en juego,
un amor prohibido, las manos en el fuego,
la mentira piadosa más dicha y más negada.
La belleza fue siempre luchar contra el dolor
y una sed permanente que no calma el amor.
La belleza fue siempre una mujer soñada.


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