Nada

Sunday, April 17, 2005

Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño / Francisco de Quevedo

¡Ay, Floralba! soñé que te...¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.
¿Y quién, sino un amante que soñaba,
juntara a tanto infierno a tanto cielo?

Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,
cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.

Y dije: "Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás depierte".

Mas desperté del dulce desconcierto;
y ví que estuve vivo con la muerte,
y ví que con la vida estaba muerto.

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