Nada

Wednesday, June 29, 2005

Soneto / Carlos Pellicer

Ninguna soledad como la mía.
Lo tuve todo y no me queda nada.
Vírgen María, dame tu mirada
para que pueda enderezar mi guía.

Ya no tengo en los ojos sino un día
con la vegetación apuñalada.
Ya no me oigas llorar por la llorada
soledad en que estoy, Virgen María.

Dame a beber el agua sustanciosa
que en cada sorbo tiene de la rosa
y de la estrella aroma y alhajero.

Múdame las palabras, ven primero,
que la noche se encienda y silenciosa
me pondrás en la mano un lucero.

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